domingo, 7 de marzo de 2010

" La experiencia de dos periodistas ciegas en TV "

La columna sobre Discapacidad en la TV Pública. (Foto Verónica González Bonet).-

Verónica González Bonet y Nuria del Saz son las únicas mujeres periodistas ciegas que trabajan frente a una cámara en televisión. Verónica es argentina, y realiza una columna semanal en Canal 7. Nuria es española, y lleva 12 años en la televisión pública de Andalucía.

En su primera aparición en televisión, Verónica explicó cuáles son los términos correctos para hablar de las personas con discapacidad, presentó la película “Anita” -que cuenta con un sistema de audiodescripción para personas ciegas- y se la vio trabajar en la preparación de su columna, “estuvo bueno porque la gente tiene que saber que no pongo sólo la cara: soy la responsable del espacio”, dice en la entrevista con el portal Periodismo Social.

Verónica suma retos: “Yo grabo los informes, lo que es un desafío, porque leer en Braille es más lento que la lectura visual. Tengo que hacer coincidir el texto con las imágenes, y sale bien”.

Muchos de los mails que recibe en infodiscapacidad@tvpublica.com.ar son de personas que “necesitan hacer catarsis, hablar de su situación. Yo respondo a todos. Esta columna es netamente periodística, no es asistencialista. Yo escucho a todo el mundo, y mi columna está pensada para todo el público, no sólo para las personas con discapacidad. Es para todos y todas”.

“Imagen y ceguera son compatibles en televisión”

Con doce años de experiencia como presentadora de noticiero, Nuria del Saz afirma que “se puede comunicar audiovisualmente sin ver, se puede contar las noticias con imágenes a pesar de no ver… el que tiene que verlas es el espectador. El presentador tiene que saber comunicar, y esto es posible mediante la palabra y el gesto, así que no importa la condición visual de un presentador. Él es un elemento más en el proceso de producción de noticias en televisión. Otros colegas que sí pueden ver le describen las imágenes, escriben sobre ellas... como con cualquier otro presentador. Pero frente a la cámara importa la fuerza comunicativa, y ésta no va asociada a la capacidad visual del presentador”.

Nuria también destaca el trabajo en equipo del personal de Canal Sur 2 Andalucía, donde “la mayoría de mis compañeros siempre mostraron una actitud receptiva hacia la novedad de tener una compañera ciega en la redacción. Nunca sentí rechazo ni reticencias por parte de ellos. Supongo que sí tendrían sus reservas, pero no lo demostraban. Siempre me han tratado como una más, y doce años después creo que se han olvidado por completo de que soy ciega”.

Abriendo puertas

Tanto Nuria del Saz como Verónica González Bonet están demostrando que es posible que personas con discapacidad tengan espacio en los medios.

Nuria cree que muchos estudiantes ciegos españoles están cursando periodismo “porque han ido conociendo casos de otros ciegos que llevan ya unos años trabajando en los medios, no sólo en la TV. Me escriben algunos de ellos pidiéndome orientación, contándome sus inquietudes, creo que he sido un referente para algunos”.

Verónica es secretaria de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (Redi) y sabe que en Argentina “hay periodistas ciegos que no consiguen trabajo. Conozco una colega que hace producción en la Radio de las Madres, pero no tengo referencia de otros medios. Y con el resto de las discapacidades tampoco conozco periodistas que estén trabajando. Es complicado”, reconoce Verónica.

Y concluye: “Una tiene limitaciones, yo no puedo hacer el trabajo que hace la productora de mi columna porque tiene que seleccionar imágenes, buscar tapes, eso no puedo hacerlo. Soy audaz, y aunque sé que tengo limitantes por ser discapacitada, siempre depende de la actitud”.

Nota completa

http://www.periodismosocial.org.ar/notacompleta.cfm?id=4027

lunes, 22 de febrero de 2010

" AnToNiO MaChAdO "

UN DIA COMO HOY NOS ABANDONABA
EL GRAN POETA
ANTONIO MACHADO....!!!!

SIGUE VIVO EN SUS VERSOS...!!!



Antonio Cipriano José María Machado Ruiz nacio en Sevilla, el 26 de julio de 1875 - fallecio en Collioure, Francia, el 22 de febrero de 1939, genial poeta español, miembro tardío de la Generación del 98, cuya obra inicial suele inscribirse en el movimiento literario denominado Modernismo.
Fue uno de los miembros más representativos de la denominada "Generación del 98".
Antonio Machado fue el segundo de cinco hermanos de una familia liberal; el mayor, Manuel, trabajó junto a Antonio en varias obras.
Su padre, Antonio Machado Álvarez, "De
mófilo", amigo de Joaquín Costa y de Francisco Giner de los Ríos, publicó numerosos estudios sobre el folclore andaluz y gallego. Su madre se llamaba Ana Ruiz.
Su abuelo, Antonio Machado Núñez, e
ra médico y profesor de Ciencias Naturales. En 1883, su abuelo fue nombrado profesor de la Universidad Central de Madrid y toda la familia se traslada con él a dicha ciudad.
Antonio Machado completa entonces su formación en la célebre Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos.
En 1889 empieza sus estudios de bachillerato, primero en el instituto San Isidro y después en Cardenal Cisneros. Es en esa época cuando se aficiona al teatro junto a su hermano, y comienza a asistir a las tertulias.
Machado interrumpe varias veces sus estudios, afectado por los problemas económicos de su familia tras la muerte de su padre por tuberculosis en 1893 y su abuelo, tres años más tarde.
El influjo familiar y su centro de estudios m
arcaron su camino intelectual. Por aquella época, conoce a Valle-Inclán en una tertulia. Trabaja en la parte de los verbos, en el Diccionario de ideas afines. En 1899, Antonio Machado viaja a París, donde vive su hermano el poeta Manuel, con quien en lo sucesivo emprenderá una carrera conjunta de autores dramáticos, y trabaja de traductor para la Editorial Garnier.
Allí entrará en contacto con, Oscar Wil
de y Pío Baroja y asiste a las clases del filósofo Henri Bergson, que le impresionan profundamente. Vuelve a España y trabaja de actor mientras alcanza el título de bachiller. En 1902 vuelve a París y conoce a Rubén Darío. De vuelta a Madrid entabla amistad con Juan Ramón Jiménez y publica Soledades (1903). En 1907 publica "Soledades", "Galerías y Otros poemas", una versión ampliada de "Soledades", y gana el concurso al puesto de catedrático de francés.
Elige la vacante del instituto de Soria, donde entabla amistad con Vicente García de Diego que era catedrático de l
atín y griego del mismo instituto. Conoce a Leonor Izquierdo, que trabajaba en casa de Vicente García de Diego, con la que se casará tres años después; teniendo ella 15 y él 34 años. En 1911 viajará a París al conseguir una beca para ampliar sus estudios.
Leonor cae enferma de tuberculosis y muer
e en 1912, lo que sume a Machado en una gran depresión y solicita su traslado a Baeza (Jaén), donde vivirá con su madre dedicado a la enseñanza y al estudio. Durante siete años, hasta 1919, el poeta enseña Gramática Francesa en el Instituto de Bachillerato instalado en la Antigua Universidad baezana.
En 1912 publica "Campos de Castilla", obra en la que el autor se separa de los rasgos modernistas que presentaba su obra "Soledades" y del intimisimo hacia el que había evolucionado en "Soledades",
galerías y otros poemas, acercándose a las inquietudes patrióticas de los autores de la Generación del 98; en efecto, ha mantenido una amplia correspondencia epistolar con Miguel de Unamuno y algunas de sus ideas se reflejan en este libro. En Baeza, en 1917, conoce a Federico García Lorca, con el que entabló gran amistad.
En 1919 se traslada a Segovia, donde encontrará un ambiente cultural más acorde con sus gustos y comenzará a participar en las actividades de la reciente Universidad Popular, que tiene como objetivo la extensión de la cultura a los sectores sociales tradicionalmente más apartados de ella.
Así, fue profesor de francés en el Instituto
de Segovia, donde conoció a Mariano Quintanilla. Continuará hasta 1932. En 1932 se le concede un puesto de profesor en el Instituto Calderón de la Barca, de Madrid. Escribe textos en prosa que luego serán publicados con los seudonimos de Juan de Mairena y Abel Martín. Por entonces corteja a una dama casada, Pilar Valderrama, que en los versos de"Nuevas cancione"s (1924), su último libro de poesía, progresivamente ampliado, como los otros, aparece bajo el nombre de Guiomar. Siente un gran interés por la Filosofía y se licencia en esta materia en la Universidad Central.
Con el estallido de la Guerra Civil Española marcha a Valencia.
Allí Vivió en la localidad de Rocafort desde noviembre de 1936 hasta marzo de 1938. En 1937 publica "La guerra".
Entre 1937 y 1939, Machado publica un total de 26 artículos en "La Vanguardia" ,que en aquella época era el órgano de expresión del gobierno de la República y en el cual escribian los más destacados intelectuales y escritores que apoyaron la causa republicana.
A finales de enero de 1939, y ante la inminente ocupación de la ciudad, sale de Barcelona. Tras unos primeros días en Raset (Girona), pasa su última noche en España, la del 26 al 27 de enero, en Viladasens.
En la tarde del día 28 llega finalmente a Collioure (Francia), en donde muere el día 22 de febrero en el Hotel Bougnol-Quintana. Tres días despues, fallece su madre. En el bolsillo de su abrigo se encuentra un último verso:

"Estos días azules y este sol de la infancia".


En febrero de 2010, la especialista en Machado Monique Alonso, hizo público que poco antes de morir el poeta la Universidad de Cambridge le había enviado una carta ofreciéndole un puesto en su rectorado. La carta llegó a Coillure al día siguiente de su entierro.


" A UN OLMO SECO "

Al olmo viejo,
hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril
y el sol de mayo,
algunas hojas verde le han salido.

Antes que te derribe,
olmo del Duero,

con su hacha el leñador,
y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yu
go de carreta;
antes que,
rojo en el hogar,
mañana
ardas,
de alguna misera caseta
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hacia la mar te empuje,
por valles y barrancas,

olmo,
quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.



" A LA MUERTE DE RUBEN DARIO "

Si era toda en tu verso la armonía del mundo,

¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?

Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,

corazón asombrado de la música astral,

¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno

y con las nuevas rosas triunfantes volverás?

¿Te han herido buscando la soñada Florida,

la fuente de la eterna juventud, capitán?

Que en esta lengua madre
la clara historia quede;
corazones de todas las Españas, llorad.

Rubén Darío ha muerto en sus tierras de Oro,

esta nueva nos vino atravesando el mar.

Pongamos, españoles, en un severo mármol,
su nombre,
flauta y lira, y una inscripción no más:
Nadie esta lira pulse,
si no es el mismo Apolo,
nadie esta flauta suene,
si no es el mismo Pan.



" A ORILLAS DEL DUERO "

Mediaba el mes de julio.
Era un hermoso día.

Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,

buscando los recodos de sombra, lentamente.

A trechos me paraba para enjugar mi frente
y
dar algún respiro al pecho jadeante;

o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante

y hacia la mano diestra vencido y apoyado en un bastón,
a guisa de pastoril cayado,

trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura,
hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor
¿romero, tomillo, salvia, espliego?.

Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.

Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo

cruzaba solitario el puro azul del cielo.

Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,

y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra

¿harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra?,

las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero

para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria.
¿Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana?.
Veía el horizonte cerrado por colinas
oscuras,
coronadas de robles y de encinas;

desnudos peñascales,
algún humilde prado
donde el merino pace y el toro,
arrodillado
sobre la hierba, rumia;
las márgenes de río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
y, silenciosamente, lejanos pasajeros, ¡tan diminutos!
¿carros, jinetes y arrieros?,

cruzar el largo puente,
y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse
las aguas plateadas
del Duero.
El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;

decrépitas ciudades, caminos sin mesones,

y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van,
abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos,
Castilla, hacia la mar!

Castilla miserable, ayer dominadora,

envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.

¿Espera, duerme o sueña?
¿La sangre derramada
recuerda,
cuando tuvo la fiebre de la espada?

Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;

cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.

¿Pasó?
Sobre sus campos aún el fantasma yerta

de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.

La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,

madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.

Castilla no es aquella tan generosa un día,

cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,

ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,

a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;

o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,

pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte,
la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar,
cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.

Filósofos nutridos de sopa de convento

contemplan impasibles el amplio firmamento;

y si les llega en sueños, como un rumor distante,

clamor de mercaderes de muelles de Levante,

no acudirán siquiera a preguntar
¿qué pasa?

Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.

Castilla miserable, ayer dominadora,

envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.

El sol va declinando.
De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
¿ya irán a su rosario las enlutadas viejas?.

De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen de nuevo,
¡tan curiosas!...
Los campos se obscurecen.

Hacia el camino blanco está el mesón
abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.

((( AuDiO )))

lunes, 21 de diciembre de 2009

" NaViDaD "

El EvAnGeLiO SeGúN SaN LuCaS


CaPiTuLo 1 (AuDiO)

1. Habiendo muchos tentado á poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,

2. Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra;

3. Me ha parecido también á mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo,

4. Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado.

5. Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la suerte de Abías; y su mujer, de las hijas de Aarón, llamada Elisabet.

6. Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensión en todos los mandamientos y estatutos del Señor.

7. Y no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran avanzados en días.

8. Y aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios por el orden de su vez,

9. Conforme á la costumbre del sacerdocio, salió en suerte á poner el incienso, entrando en el templo del Señor.

10. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando á la hora del incienso.

11. Y se le apareció el ángel del Señor puesto en pie á la derecha del altar del incienso.

12. Y se turbó Zacarías viéndole, y cayó temor sobre Él.

13. Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan.

14. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento.

15. Porque será grande delante de Dios, y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el seno de su madre.

16. Y á muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor Dios de ellos.

17. Porque Él irá delante de Él con el espíritu y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres á los hijos, y los rebeldes á la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo apercibido.

18. Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días.

19. Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado á hablarte, y á darte estas buenas nuevas.

20. Y he aquí estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo.

21. Y el pueblo estaba esperando á Zacarías, y se maravillaban de que Él se detuviese en el templo.

22. Y saliendo, no les podía hablar: y entendieron que había visto visión en el templo: y Él les hablaba por señas, y quedó mudo.

23. Y fué, que cumplidos los días de su oficio, se vino á su casa.

24. Y después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se encubrió por cinco meses, diciendo:

25. Porque el Señor me ha hecho así en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres.

26. Y al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado de Dios á una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

27. A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David: y el nombre de la virgen era María.

28. Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres.

29. Mas ella, cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta.

30. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios.

31. Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS.

32. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre:

33. Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin.

34. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón.

35. Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

36. Y he aquí, Elisabet tu parienta, también ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril:

37. Porque ninguna cosa es imposible para Dios.

38. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella.

39. En aquellos días levantándose María, fué á la montaña con priesa, á una ciudad de Judá;

40. Y entró en casa de Zacarías, y saludó á Elisabet.

41. Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena del Espíritu Santo,

42. Y exclamó á gran voz, y dijo. Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

43. ¿Y de dónde esto á mí, que la madre de mi Señor venga á mí?

44. Porque he aquí, como llegó la voz de tu salutación á mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

45. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor.

46. Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor;

47. Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador,

48. Porque ha mirado á la bajeza de su criada; Porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

49. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Y santo es su nombre.

50. Y su misericordia de generación á generación A los que le temen.

51. Hizo valentía con su brazo: Esparció los soberbios del pensamiento de su corazón.

52. Quitó los poderosos de los tronos, Y levantó á los humildes.

53. A los hambrientos hinchió de bienes; Y á los ricos envió vacíos.

54. Recibió á Israel su siervo, acordándose de la misericordia.

55. Como habló á nuestros padres A Abraham y á su simiente para siempre.

56. Y se quedó María con ella como tres meses: después se volvió á su casa.

57. Y á Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo.

58. Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella.

59. Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías.

60. Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan será llamado.

61. Y le dijeron: ¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame de este nombre.

62. Y hablaron por señas á su padre, cómo le quería llamar.

63. Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.

64. Y luego fué abierta su boca y su lengua, y habló bendiciendo á Dios.

65. Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas.

66. Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: ¿Quién será este niño? Y la mano del Señor estaba con Él.

67. Y Zacarías su padre fué lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:

68. Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y hecho redención á su pueblo,

69. Y nos alzó un cuerno de salvación En la casa de David su siervo,

70. Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio:

71. Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron;

72. Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordándose de su santo pacto;

73. Del juramento que juró á Abraham nuestro padre, Que nos había de dar,

74. Que sin temor librados de nuestros enemigos, Le serviríamos

75. En santidad y en justicia delante de Él, todos los días nuestros.

76. Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos;

77. Dando conocimiento de salud á su pueblo, Para remisión de sus pecados,

78. Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, Con que nos visitó de lo alto el Oriente,

79. Para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz.

80. Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel.



CaPiTuLo 2 (AuDiO)


1. Y aconteció en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada.

2. Este empadronamiento primero fué hecho siendo Cirenio gobernador de la Siria.

3. E iban todos para ser empadronados, cada uno á su ciudad.

4. Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, á Judea, á la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David;

5. Para ser empadronado con María su mujer, desposada con Él, la cual estaba encinta.

6. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir.

7. Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

8. Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado.

9. Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor.

10. Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

11. Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

12. Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.

13. Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían:

14. Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

15. Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado.

16. Y vinieron apriesa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre.

17. Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño.

18. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.

19. Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón.

20. Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.

21. Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESUS; el cual le fué puesto por el ángel antes que Él fuese concebido en el vientre.

22. Y como se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme á la ley de Moisés, le trajeron á Jerusalem para presentarle al Señor,

23. (Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor),

24. Y para dar la ofrenda, conforme á lo que está dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas, ó dos palominos.

25. Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre Él.

26. Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.

27. Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por Él conforme á la costumbre de la ley.

28. Entonces Él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo:

29. Ahora despides, Señor, á tu siervo, Conforme á tu palabra, en paz;

30. Porque han visto mis ojos tu salvación,

31. La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;

32. Luz para ser revelada á los Gentiles, Y la gloria de tu pueblo Israel.

33. Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de Él.

34. Y los bendijo Simeón, y dijo á su madre María: He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal á la que será contradicho;

35. Y una espada traspasará tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones.

36. Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad;

37. Y era viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.

38. Y ésta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de Él á todos los que esperaban la redención en Jerusalem.

39. Mas como cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron á Galilea, á su ciudad de Nazaret.

40. Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre Él.

41. E iban sus padres todos los años á Jerusalem en la fiesta de la Pascua.

42. Y cuando fué de doce años, subieron ellos á Jerusalem conforme á la costumbre del día de la fiesta.

43. Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre.

44. Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos:

45. Mas como no le hallasen, volvieron á Jerusalem buscándole.

46. Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles.

47. Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas.

48. Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.

49. Entonces Él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?

50. Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.

51. Y descendió con ellos, y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

52. Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.


domingo, 22 de noviembre de 2009

" La ToRtUgA GiGaNtE "


Había una vez un hombre que vivía en Buenos Aires y estaba muy contento porque era un hombre sano y trabajador. Pero un día se enfermó, y los médicos le dijeron que solamente yéndose al campo podría curarse. El no quería ir porque tenía hermanos chicos a quienes daba de comer; y se enfermaba cada día más. Hasta que un amigo suyo, que era director del Zoológico, le dijo un día: -Usted es amigo mío, y es un hombre bueno y trabajador. Por eso quiero que se vaya a vivir al monte, a hacer mucho ejercicio al aire libre para curarse. Y como usted tiene mucha puntería con la escopeta, cace bichos del monte para traerme los cueros, y yo le daré plata adelantada para que sus hermanitos puedan comer bien. El hombre enfermo aceptó, y se fue a vivir al monte, lejos, más lejos que Misiones todavía. Hacía allá mucho calor, y eso le hacía bien. Vivía solo en el bosque, y él mismo se cocinaba. Comía pájaros y bichos del monte, que cazaba con la escopeta, y después comía frutas. Dormía bajo los árboles, y cuando hacía mal tiempo construía en cinco minutos una ramadal con hojas de palmera, y allí pasaba sentado y fumando, muy contento en medio del bosque que bramaba con el viento y la lluvia. Había hecho un atado con los cueros de los animales, y los llevaba al hombro. Había también agarrado, vivas, muchas víboras venenosas, y las llevaba dentro de un gran mate, porque allá hay mates tan grandes como una lata de querosene. El hombre tenía otra vez buen color, estaba fuerte y tenía apetito. Precisamente un día en que tenía mucha hambre, porque hacía dos días que no cazaba nada, vio a la orilla de una gran laguna un tigre enorme que quería comer una tortuga, y la ponía parada de canto para meter dentro una pata y sacar la carne con las uñas. Al ver al hombre el tigre lanzó un rugido espantoso y se lanzó de un salto sobre él. Pero el cazador que tenía una gran puntería le apuntó entre los dos ojos, y le rompió la cabeza. Después le sacó el cuero, tan grande que él solo
podría servir de alfombra para un cuarto. -Ahora-se dijo el hombre-voy a comer tortuga, que es una carne muy rica. Pero cuando se acercó a la tortuga, vio que estaba ya herida, y tenía la cabeza casi separada del cuello, y la cabeza colgaba casi de dos o tres hilos de carne. A pesar del hambre que sentía, el hombre tuvo lástima de la pobre tortuga, y la llevó arrastrando con una soga hasta su ramada y le vendó la cabeza con tiras de género que sacó de su camisa, porque no tenía más que una sola camisa, y no tenía trapos. La había llevado arrastrando porque la tortuga era inmensa, tan alta como una silla, y pesaba como un hombre. La tortuga quedó arrimada a un rincón, y allí pasó días y días sin moverse. El hombre la curaba todos los días, y después le daba golpecitos con la mano sobre el lomo. La tortuga sanó por fin. Pero entonces fue el hombre quien se enfermó. Tuvo fiebre y le dolía todo el cuerpo. Después no pudo levantarse más. La fiebre aumentaba siempre, y la garganta le quemaba de tanta sed. El hombre comprendió que estaba gravemente enfermo, y habló en voz alta, aunque estaba solo, porque tenía mucha fiebre. -Voy a morir- dijo el hombre-. Estoy solo, ya no puedo levantarme más, y no tengo quién me dé agua, siquiera. Voy a morir aquí de hambre y de sed. Y al poco rato la fiebre subió más aun, y perdió el conocimiento. Pero la tortuga lo había oído y entendió lo que el cazador decía. Y ella pensó entonces: -El hombre no me comió la otra vez, aunque tenía mucha hambre, y me curó. Yo lo voy a curar a él ahora. Fue entonces a la laguna, buscó una cáscara de tortuga chiquita, y después de limpiarla bien con arena y ceniza la llenó de agua y le dio de beber al hombre, que estaba tendido sobre su manta y se moría de sed. Se puso a buscar en seguida raíces ricas y yuyitos tiernos, que le llevó al hombre para que comiera, El hombre comía sin darse cuenta de quién le daba la comida, porque tenía delirio con la fiebre y no conocía a nadie. Todas las mañanas, la tortuga recorría el monte buscando raíces cada vez más ricas para darle al hombre y sentía no poder subirse a los árboles para llevarle frutas. El cazador comió así días y días sin saber quién le daba la comida, y un día recobró el conocimiento, Miró a todos lados, y vio que estaba solo pues allí no había más que él y la tortuga; que era un animal. Y
dijo otra vez en voz alta: -Estoy solo en el bosque, la fiebre va a volver de nuevo, y voy a morir aquí, porque solamente en Buenos Aires hay remedios para curarme.
Pero nunca podré ir, y voy a morir aquí. Y como él lo había dicho, la fiebre volvió esa tarde, más fuerte que antes, y perdió de nuevo el conocimiento. Pero también esta vez la tortuga lo había oído, y se dijo: -Si queda aquí en el monte se va a morir, porque no hay remedios, y tengo que llevarlo a Buenos Aires. Dicho esto, cortó enredaderas finas y fuertes, que son como piolas, acostó con mucho cuidado al hombre encima de su lomo, y lo sujetó bien con las enredaderas para que no se cayese. Hizo muchas pruebas para acomodar bien la escopeta, los cueros y el mate con víboras, y al fin consiguió lo que quería, sin molestar al cazador, y emprendió
entonces el viaje. La tortuga, cargada así, caminó, caminó y caminó de día y de noche. Atravesó montes, campos, cruzó a nado ríos de una legua de ancho, y
atravesó pantanos en que quedaba casi enterrada, siempre con el hombre moribundo encima. Después de ocho o diez horas de caminar se detenía y deshacía los nudos y acostaba al hombre con mucho cuidado en un lugar donde hubiera pasto bien seco. Iba entonces a buscar agua y raíces tiernas, y le daba al hombre enfermo. Ella comía también, aunque estaba tan cansada que prefería
dormir. A veces tenía que caminar al sol; y como era verano, el cazador tenía
tanta fiebre que deliraba y se moría de sed. Gritaba: ¡agua!, ¡agua! a cada rato. Y cada vez la tortuga tenía que darle de beber. Así anduvo días y días, semana tras semana. Cada vez estaban más cerca de Buenos Aires, pero también cada día la tortuga se iba debilitando, cada día tenía menos fuerza, aunque ella no se quejaba. A veces quedaba tendida, completamente sin fuerzas, y el hombre recobraba a medias el conocimiento. Y decía, en voz alta: -Voy a morir, estoy cada vez más enfermo, y sólo en Buenos Aires me podría curar. Pero voy a morir aquí, solo en el monte. El creía que estaba siempre en la ramada, porque no se daba cuenta de nada. La tortuga se levantaba entonces, y emprendía de nuevo el
camino. Pero llegó un día, un atardecer, en que la pobre tortuga no pudo más.
Había llegado al límite de sus fuerzas, y no podía más. No había comido desde hacía una semana para llegar más pronto. No tenía más fuerza para nada.
Cuando cayó del todo la noche, vio una luz lejana en el horizonte, un resplandor que iluminaba todo el cielo, y no supo qué era. Se sentía cada vez más débil, y cerró entonces los ojos para morir junto con el cazador, pensando con tristeza que no había podido salvar al hombre que había sido bueno con ella. Y, sin embargo, estaba ya en Buenos Aires, y ella no lo sabía. Aquella luz que veía en el cielo era el resplandor de la ciudad, e iba a morir cuando estaba ya al fin de su heroico viaje.
Pero un ratón de la ciudad-posiblemente el ratoncito Pérez-encontró a los dos viajeros moribundos. -¡Qué tortuga!-dijo el ratón-. Nunca he visto una tortuga tan grande. ¿Y eso que llevas en el lomo, que es? ¿Es leña? -No-le respondió con tristeza la tortuga-. Es un hombre. -¿Y dónde vas con ese hombre?-añadió el curioso ratón. -Voy... voy... Quería ir a Buenos Aires-respondió la pobre tortuga en una voz tan baja que apenas se oía-. Pero vamos a morir aquí porque nunca llegaré... -¡Ah, zonza, zonza! -dijo riendo el ratoncito-. ¡Nunca vi una tortuga más
zonza! ¡Si ya has llegado a Buenos Aires! Esa luz que ves allá es Buenos Aires.
Al oir esto, la tortuga se sintió con una fuerza inmensa porque aún tenía tiempo de salvar al cazador, y emprendió la marcha. Y cuando era de madrugada todavía, el director del Jardín Zoológico vio llegar a una tortuga embarrada y sumamente flaca, que traía acostado en su lomo y atado con enredaderas, para que no se cayera, a un hombre que se estaba muriendo. El director reconoció a su amigo, y él mismo fue corriendo a buscar remedios, con los que el cazador se curó en seguida. Cuando el cazador supo cómo lo había salvado la tortuga, cómo había hecho un viaje de trescientas leguas para que tomara remedios no quiso separarse más de ella. Y como él no podía tenerla en su casa, que era muy chica, el director del Zoológico se comprometió a tenerla en el Jardín, y a cuidarla como si fuera su propia hija. Y asi pasó. La tortuga, feliz y contenta con el cariño que le tienen, pasea por todo el jardín, y es la misma gran tortuga que vemos todos los días comiendo el pastito alrededor de las jaulas de los monos. El cazador la va a ver todas las tardes y ella conoce desde lejos a su amigo, por los pasos. Pasan un par de horas juntos, y ella no quiere nunca que él se vaya sin que le dé una palmadita de cariño en el lomo.
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((( HoRaCiO QuIrOgA )))

jueves, 15 de octubre de 2009

.DiA InTeRnAcIoNaL DeL BaStóN BlAnCo.

... El Bastón Blanco ...
(Emblema de la Independencia Personal)

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El Bastón Blanco es un instrumento que identifica a los ciegos y deficientes visuales y les permite desplazarse en forma autónoma. Sus peculiares características de diseño y técnica de manejo facilitan el rastreo y detección oportuna de obstáculos que se encuentran a ras del suelo ...

... Durante los primeros seis años de la década de los treintas, fueron promulgadas diversas disposiciones legales, primero en Illinois, y más adelante en Detroit, encaminadas a garantizar el tránsito libre y seguro de los peatones ciegos. por iniciativa del Club de Leones de la Unión Americana, durante la celebración de su Convención Internacional, realizada en 1931 en Toronto, Canadá, el abogado Donald Schuur promovió el uso del Bastón Blanco entre los faltos de vista, concebido un año atrás por George A. Bonham, Presidente de dicha agrupación filantrópica, llevándose a cabo una intensa campaña de información entre la ciudadanía sobre apoyo vial a los ciegos, a la par de un programa de recaudación de fondos para la adquisición de bastones que serían donados a quienes así lo requirieran; y tiempo después, en 1964, se instituyó el 15 de octubre como El Día Mundial del Bastón Blanco ...


... Una vez concluída la Segunda Guerra Mundial, se desarrollaron las técnicas de movilidad y orientación con el Bastón Blanco. Fue en el hospital de Valley Forge Veterans en Pennsylvania, Estados Unidos, durante la realización de un programa de rehabilitación para militares ciegos, donde el sargento Richard Hoover, Director de Rehabilitación Física, Orientación y Recreación advirtió que los carentes de vista se desplazaban con ayuda de bastones que les servían como apoyo pero que no les permitían anticipar los obstáculos que encontraban a su paso. De este modo, creó un bastón liviano, con un tamaño simétricamente proporcional a la estatura media de la persona. Determinó que fuera blanco con la parte inferior de color rojo, convirtiéndose desde entonces en símbolo universal de la independencia y libertad para el desplazamiento de las personas con discapacidad visual ...


... Tiempo atrás, los carentes del sentido de la vista caminaban guiados por perros previamente entrenados para conducirlos sin tropiezos, y en otros casos, lo hacían mediante rudimentarios bastones de madera, apoyándose en el brazo o el hombro generoso de una persona con vista ...


... También conocido en otras latitudes como Bastón Hoover, generalmente se elabora con tubos de aluminio plegables entre sí mediante un resorte elástico. En la parte superior, la empuñadura es de goma, lo cual permite tomarlo con soltura y mayor comodidad. En el extremo inferior tiene una puntilla con un deslizador metálico rodante. Además del Bastón Blanco plegable, también existen otros modelos que son completamente rígidos y con la empuñadura curveada ...


... A decir de la mayoría de los ciegos que usan el bastón plegable, éste es más práctico porque al doblarse generalmente en cuatro tramos, puede guardarse fácilmente dentro del portafolio, mochila o en el cajón del escritorio; mientras que el modelo rígido, si bien es más durable por su consistencia, muchas veces resulta estorboso y poco funcional para la localización de obstáculos ...


... El tamaño del Bastón Blanco debe llegar a la altura del esternón, y la medida varía de acuerdo a la estatura. Hay bastones de 1.05, 1.10, 1.15 y 1.20 metros. En consecuencia, un bastón corto no permite detectar a tiempo los obstáculos, además de que origina esfuerzos innecesarios y maniobras incorrectas al momento del desplazamiento de la persona ciega, ocasionando fatiga, torpeza para caminar, trastornos musculoesqueléticos,e incluso, caídas y tropezones ...

jueves, 1 de octubre de 2009

" La PrImAvErA De ViVaLdI "

La primavera es uno de los conciertos para violín que forman parte del II cimiento dell´armonía e dell´invenzione (Ensayo de la armonía y la invención). Esta obra, publicada en 1726, está dividida en dos libros, cada uno de ellos con seis conciertos. Vivaldi, introdujo en la partitura explicaciones escritas de aquello que describe mediante la música: el canto de los pájaros, los truenos ...

... Ésta obra está compuesta para violín solista y orquesta barroca de cuerda: violines, violas y lo que llamamos el bajo continuo (línea de bajo que se extiende a lo largo de toda la pieza), formado por violonchelos, contrabajos y clavicémbalo. Que consta de tres movimientos: 1.º: Allegro, 2º.: Largo, 3.º: Allegro. Uno de los recursos compositivos de Vivaldi es la repetición de un estribillo, llamado ritornello. A continuación se presentan los tres movimientos de "la primavera".

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* Primer movimiento:
... Allegro ...

... Con un sonriente tema de tres compases la orquesta anuncia la llegada de la primavera, eco de este tema, aparición del solista acompañado por un par de violines imitan el canto de los pájaros, después en ondulantes figuras de dobles corches tendremos la descripción del agua brotando libremente en una fuente, súbita aparición del solista sugiriendo una tormenta, nuevas exposiciones del tema con eco y fin del movimiento.

((( ViDeO )))

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* Segundo movimiento:
... Largo ...


... Sobre el verde campo y a la sombra de un frondoso árbol un pastor de cabras duerme una placentera siesta, cerca de él su perro ladra. En este movimiento la formula rítmica está a cargo de los violines, el ladrido del perro es remedado por la viola con dos notas repetidas –do-do….sol-sol, ausencia de voces graves.

((( ViDeO )))

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* Tercer movimiento:
... Allegro (Danza pastoril) ...


... En el campo y bajo el cielo azul pastores y ninfas danzan gozosos por la llegada de la primavera. Musicalmente la escena se desarrolla sobre un compás de 12/8 con figuras rítmicas iguales para todas las cuerdas a excepción de las prolongadas notas largas de las cuerdas graves.

((( ViDeO )))

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.:. http://www.fotolog.com/bibliotecamadryn .:.

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lunes, 21 de septiembre de 2009

" CoN QuEvEdO, En PrImAvErA "


Todo ha florecido en estos campos,

manzanos,

azules titubeantes,

malezas amarillas,

y entre la hierba verde viven las amapolas ...


... El cielo inextinguible,

el aire nuevo de cada día,

el tácito fulgor,

regalo de una extensa primavera ...


... Sólo no hay primavera en mi recinto ...


... Enfermedades,

besos desquiciados,

como yedras de iglesia

se pegaron a las ventanas negras de mi vida

y el sólo amor no basta,

ni el salvaje y extenso aroma de la primavera ...


... Y para ti qué son en este ahora la luz desenfrenada,

el desarrollo floral de la evidencia,

el canto verde de las verdes hojas,

la presencia del cielo con su copa de frescura ?


... Primavera exterior,

no me atormentes,

desatando en mis brazos vino y nieve,

corola y ramo roto de pesares,

dame por hoy el sueño de las hojas nocturnas,

la noche en que se encuentran los muertos,

los metales,

las raíces,

y tantas primaveras extinguidas

que despiertan en cada primavera ...


.:. .:.:. .:.:.:. PaBLO NeRuDa .:.:.:. .:.:. .:.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

" La NoChE De LoS LaPiCeS "

LA CRUELDAD NO TENÍA LÍMITES EN AQUELLA ARGENTINA OCUPADA DE 1976 Y ESTO ESTABA LEJOS DE SER UN DEFECTO PARA LOS USURPADORES DEL PODER Y SUS SOCIOS CIVILES.
La crueldad no tenía límites en aquella Argentina ocupada de 1976 y esto estaba lejos de ser un defecto para los usurpadores del poder y sus socios civiles. Era para ellos una de sus virtudes, aquella decisión "inclaudicable" de reorganizarnos, de llevarnos por la "senda de grandeza", aquellos "objetivos sin plazos", aquel "marchemos hacia las fronteras", "el tiempo y esfuerzo, esenciales para cualquier logro", el "achicar el Estado es agrandar la Nación" y todo esa palabrería hueca que escondía el vaciamiento del país y la peor matanza de la historia argentina.Aquella matanza que contó con el aval explícito del Departamento de Estado de los Estados Unidos, como lo recordaba el ex embajador en nuestro país Robert Hill: "Cuando Henry Kissinger llegó a la Conferencia de Ejércitos Americanos de Santiago de Chile, los generales argentinos estaban nerviosos ante la posibilidad de que los Estados Unidos les llamaran la atención sobre la situación de los derechos humanos. Pero Kissinger se limitó a decirle al (canciller de la dictadura) almirante Guzzetti que el régimen debía resolver el problema antes de que el Congreso norteamericano reanudara sus sesiones en 1977. A buen entendedor, pocas palabras. El secretario de Estado Kissinger les dio luz verde para que continuaran con su 'guerra sucia'. En el lapso de tres semanas empezó una ola de ejecuciones en masa. Centenares de detenidos fueron asesinados. Para fin del año 1976 había millares de muertos y desaparecidos más. Los militares ya no darían marcha atrás. Tenían las manos demasiado empapadas de sangre"(1).El general-presidente Videla quiso convertir aquella masacre en una incógnita declarando que el desaparecido "no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, está desaparecido". La elección de la palabra no es aleatoria, es perversa en boca del verdugo, de quien no tenía ninguna duda sobre el destino de los prisioneros políticos y exhibía en público el terrible método elegido para atormentar aún más a los familiares, crear la incógnita sobre el destino de su ser querido.Aquel desconocimiento era parcial porque el horizonte del grupo familiar que sufría la pérdida era dramático y no era tan incógnito el destino sufrido por la víctima como conocer el lugar de detención y poder saber si seguía con vida. Sobre el resto no había incógnitas, había certezas, dolor, soledad y búsqueda incesante. En aquel panorama la represión en los colegios secundarios fue muy dura, y apuntó a terminar con el alto nivel de participación política de los jóvenes en los centros de estudiantes y en las agrupaciones políticas. Las invitaciones a vigilar y castigar pasaban de la conferencia de prensa a la sala de torturas y a la muerte.Muchos colegios secundarios del país tienen hoy placas conmemorativas de sus alumnos desaparecidos. El hecho emblemático, "didáctico" de aquel terrorismo de Estado fue el que pasó a la historia como "la noche de los lápices", aquella noche del 16 de septiembre de 1976 -21 aniversario del derrocamiento del primer peronismo por la autodenominada Revolución Libertadora- en la que fue secuestrado un grupo de jóvenes militantes secundarios de la ciudad de La Plata y alrededores.La que había sido la ciudad Eva Perón era ahora el reino del general Ibérico Saint Jean, autor "literario" de la inolvidable frase: "Primero mataremos a todos los subversivos, luego a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, luego a los indiferentes y por último a los tímidos". En la corte de Saint Jean había personajes de la talla del general Ramón Camps y su mano derecha- curiosidades de la literalidad- el comisario Miguel Etchecolatz. Fueron ellos los responsables directos del secuestro, tortura y muerte de estos jóvenes, para los que nadie reclama inocencia según los parámetros de una dictadura culpable por naturaleza y que salen honrados de la vergonzosa afirmación que aún hoy, a veinticinco años de recuperada la democracia, campea por estas tierras, ese "algo habrán hecho" que tanto daño hizo y hace.Claro que hicieron algo, mucho. La mayoría de ellos provenían de hogares de clase media, no tenían problema en pagar el boleto de colectivo, pero sabían que había muchos de sus compañeros que no, que ya a esa corta edad tenían antigüedad en sus trabajos y que había que conseguir el boleto estudiantil para todos. Comenzaron a organizarse en cada colegio y del colegio al barrio y de ahí a la zona y nació así la Coordinadora de Estudiantes Secundarios que nucleaba a miles de ellos de todos lados y logró arrancarle al gobierno de Isabel aquel derecho. Fueron días de festejo acotado, corrido por gases y vigilado de cerca por la Triple A. Producido el golpe, la estrategia fue suspender en agosto de 1976 la vigencia del boleto estudiantil y esperar la protesta y que los estudiantes volvieran a luchar por lo que les correspondía. Las razzias duraron dos meses y el pico de detenciones se produjo aquella noche de septiembre.Recuerda Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes de aquel horror que: "hay un documento de la Jefatura de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que se llama específicamente La Noche de los Lápices. Ese documento, firmado por un comisario mayor Fernández, en ese momento asesor del Consejo del general Camps y Etchecolatz, hablaba de que luego de desarticulados política e ideológicamente los sectores "subversivos" como universitarios, barriales, trabajadores, la piedra angular eran los "potenciales subversivos", que eran los estudiantes secundarios que eran líderes en sus escuelas. Ellos hablaban de "semillero", de "potenciales subversivos"(2).Los jóvenes secuestrados en aquella "Noche de los lápices" fueron arrancados de sus casas en la madrugada y llevados inicialmente a la "División cuatrerismo" de la policía bonaerense, donde funcionaba el centro clandestino de detención conocido como "Arana". De allí pasaron a la "División de Investigaciones de Banfield", tristemente célebre como el "Pozo de Banfield".Allí conocieron el horror en toda su expresión: "Nosotros, en el Pozo de Banfield, éramos adolescentes que teníamos a nuestro cuidado mujeres embarazadas. En el período en que nosotros estuvimos, desde septiembre a diciembre de 1976, fuimos testigos de tres partos. A nosotros, que teníamos entre 15 y 17 años, nos ponían en un calabozo con una compañera embarazada a punto de dar a luz y cuando ellas empezaban con trabajo de parto teníamos que golpear fuertemente la celda. Estábamos en el tercer piso y hoy se sabe que en el segundo piso de donde estábamos nosotros estaba la sala de parto del médico (Jorge) Bergés. Tuvimos tres situaciones de ésas. Golpeábamos la celda, las venían a buscar y después escuchábamos el llanto del bebé. Nosotros, tanto los adolescentes que estábamos en el traslado final como las mujeres embarazadas, a las que el único cuidado apuntaba a lo que tenían dentro de la pancita, éramos residuos. Como tales éramos mantenidos. No teníamos un destino presupuesto".Allí padecieron la tortura, simulacros de fusilamiento y el vano intento de imponerles otra mentalidad, la forma correcta de "procesar" aquel país y aceptarlo tal cual era en 1976, un país atendido por sus dueños. Tuvieron sus cuerpos pero no su obediencia. Como dicen las pancartas de los estudiantes de hoy, del 2008, aquellos lápices siguen escribiendo.
* (1)Declaraciones de Robert Hill, embajador norteamericano en la Argentina durante la primera etapa de la dictadura militar, en El Periodista, Buenos Aires, 23 de octubre de 1987.
* (2)Reportaje a Pablo Díaz, en Felipe Pigna, "Lo pasado pensado", Buenos Aires, Planeta, 2005.

... PoR FeLiPe PiGnA ...